Decir de la mejor manera lo que se quiere comunicar



La coma

La coma es el signo de puntuación de uso más arbitrario. Representa una pausa del lenguaje hablado en que no se suspende totalmente la voz, entre partes del discurso relacionadas no sólo ideológica, sino también gramaticalmente. Ahora bien: ni todas las pausas con que se modula el lenguaje hablado se trascriben en el escrito, ni todas las pausas que se representan con comas, obedeciendo a las reglas del uso de este signo, se hacen siempre en el lenguaje hablado. En este se hacen numerosas pausas cuyo objeto es subrayar o dar un tono a la palabra o expresión que precede, o bien dar un reposo a la voz después de una locución larga en sitios en que la colocación de una coma escrita constituiría falta de ortografía. […] En general, es de recomendar que, antes de sembrar de comas un periodo, se pruebe a leerlo sin alguna de las que primero se le ha ocurrido poner al escritor.

Del Diccionario de uso del español de María Moliner.

¡La hora referí! ... ¿O réferi?

réferi o referí. Adaptación gráfica de la voz inglesa "referee", que se usa con frecuencia en el español americano para designar a la persona que, en un encuentro deportivo, cuida de la aplicación del reglamento:

"Una apreciación del réferi le dio el punto decisivo" (Yucatán, México, 23/7/96).

"Este referí no nos dio un penal" (Clarín, Argentina, 28/2/97).

Ambas acentuaciones son válidas, con preferencia por la forma esdrújula réferi, salvo en la Argentina, donde es mayoritaria la forma aguda referí, más acorde con la pronunciación del étimo inglés. El plural es réferis y referís, respectivamente. Aunque, por su extensión en el español americano, se admite el uso del anglicismo adaptado, se recomienda usar con preferencia el equivalente español árbitro.

Fuente: http://www.ellitoral.com/

"Texto" por Roland Barthes

¿Qué es un texto para la opinión general? Es la superficie fenoménica de la obra literaria: es el tejido de las palabras comprometidas en la obra y dispuestas de modo que impongan un sentido estable y a poder ser único. A pesar del carácter parcial y modesto de la noción (después de todo, no es más que un objeto, perceptible por el sentido visual), el texto participa de la gloria espiritual de la obra, de la que es el sirviente prosaico pero necesario. Ligado constitutivamente a la escritura (el texto es lo que está escrito), tal vez porque el dibujo mismo de las letras, aunque se lineal, sugiere el habla y el entrelazamiento de un tejido (etimológicamente, “texto” quiere decir “tejido”), es, en la obra, lo que suscita la garantía de la cosa escrita, de la que reúne las funciones de salvaguarda: por una parte, la estabilidad y la permanencia de la inscripción, destinada a corregir la fragilidad y la imprecisión de la memoria; y, por otra, la legalidad de la letra, rastro irrecusable, indeleble, en nuestra opinión, del sentido que el autor de la obra ha depositado intencionalmente en ella; el texto es un arma contra el tiempo, el olvido y las pillerías del habla, que tan fácilmente se retracta, se altera o se desdice. Por lo tanto, la noción del texto está históricamente ligada a todo un mundo de instituciones: derecho, Iglesia, literatura, enseñanza; el texto es un objeto moral: es el escrito como participante del contrato social; somete, exige que lo observemos y lo respetemos, pero a cambio marca al lenguaje con un atributo inestimable (que no posee por esencia): la seguridad.


Fragmento del artículo pulicado en Encyclopedia Universalis, tomo XV, 1973.

El porqué de usar por qué o porque

Por qué:

El pronombre interrogativo qué va con tilde y separado de la preposición. Se utiliza en oraciones enfáticas, directas o indirectas. Por ejemplo:

¿Por qué hacer siempre el mismo camino?

¡Por qué habrá hecho eso!

Ya sabés por qué no pudo llegar a horario.

Porqué:
Aquí se escribe todo junto y con tilde, la palabra cumple la función del sustantivo. Veamos:

Nunca sabrá el porqué de mi renuncia.

En este caso la palabra admite su uso en plural:

Me gustaría conocer los porqués de su enojo.

Porque:
Este es el tercer caso, cuando esta palabra no lleva tilde. Aquí estamos en presencia de una conjunción casual.

No salió el avión porque hay paro en el aeropuerto.

Aunque existe un uso excepcional, que encontramos cuando por hace las veces de para. En este caso se debe escribir por separado. Este uso no es muy frecuente, pero veamos algunos ejemplos:

Hizo lo posible por que eso no sucediera.

Ruego por que tenga éxito en su examen final.

El día que Matt Damon volvió a ser un tubérculo

Como vemos en la imagen que acompaña esta breve nota, o Matt se transformó en un tubérculo o le dieron un papel para hacer del Máximo Pontífice de la Iglesia católica.
La reciente noticia que anuncia que el joven actor fue papá por tercera vez carga con un titular confuso. Es muy común que las palabras escritas en mayúsculas corridas no se acentúen, pero esto es un error que conduce a malas interpretaciones.
Para evitar esta ambigüedad la Real Academia Española recomienda:

“Las letras mayúsculas, tanto si se trata de iniciales como si se integran en una palabra escrita enteramente en mayúsculas, deben llevar tilde si así les corresponde según las reglas de acentuación: Ángel, PROHIBIDO PISAR EL CÉSPED. No se acentúan, sin embargo, las mayúsculas que forman parte de las siglas”.