Decir de la mejor manera lo que se quiere comunicar



¿Telgopor o tergopol?

La palabra “telgopor” nació hace muchísimos años como una marca comercial de la empresa Hulitego. En Argentina, es uno de los típicos casos de productos genéricos desplazados por la marca (como es el caso de Gillette —hojas de afeitar— o Chiclets —goma de mascar—). 

Hulitego fabricaba y comercializaba distintos artículos, muchos de los cuales llegaban a su nombre comercial mediante la anteposición de la sigla "telgo". Si bien no se puede asegurar 100%, se podría decir que la palabra telgopor proviene de la conjunción de dos palabras: "telgo" y "styropor" (styropor: Marca de la materia prima con que Hulitego fabricaba el poliestireno expandido).
Más allá de esto, y aquí radica lo descabellado de la supuesta derivación de "tela gomosa porosa", el telgopor (poliestireno expandido) no es una tela, sino una espuma rígida fabricada a partir del estireno. Ni siquiera el estireno antes de su polimerización puede asociarse a una tela, básicamente porque es un líquido. 

El poliestireno expandido es un material plástico espumado, derivado del poliestireno y utilizado en el sector del envase y la construcción. En los países hispanohablantes se lo conoce coloquialmente por varios nombres, algunos de ellos derivados del nombre de su fabricante: 



Argentina: telgopor, marca comercial de la empresa Hulitego. Otra denominación, aunque incorrecta, es tergopol. 
España: porespan, porexpan, poliexpan o corcho blanco. 
Costa Rica: estereofón, probablemente derivado del nombre comercial en inglés "Styrofoam", registrado por la Dow Chemical. 
Perú: tecnopor
Bolivia: plastoformo
Chile: generalmente se le dice plumavit; aunque en ciertos lugares (especialmente en el área de la construcción) se le dice aislapol, ya que ésta es la marca del fabricante de poliestireno más antiguo de Chile. 
Colombia: icopor, por su fabricante, Industria Colombiana de Porosos. 
México: unicel o hielo seco
Uruguay: espuma plast. 
Ecuador: espuma-flex. 
Venezuela: anime


¿Femicidio o feminicidio?

Son palabras que por error a veces son utilizadas como sinónimos, pero no lo son, ya que determinan situaciones diferentes y hay que saber aplicarlas correctamente.
Cuando se utiliza el término femicidio se habla del homicidio de una mujer en el que no es preponderante la relación de género. Es decir, son crímenes perpetrados contra mujeres, por un hombre o por una mujer, pero que no están dirigidos a la mujer por su condición.

En cambio, cuando hablamos de feminicidio, se trata de asesinatos contra mujeres por su condición de género, por lo tanto son homicidios en los que cuenta la relación de poder y la impunidad con el que son cometidos. El asesinato es llevado a cabo entonces por un hombre y se basa en una relación desigual entre los sexos: superioridad genérica, misoginia o sexismo. No solo se asesina el cuerpo de la mujer, sino que se asesina también lo que ha significado la construcción cultural de su cuerpo, con la pasividad y la tolerancia de un Estado masculinizado.

¿El hecho que o el hecho de que?

Muchas veces al usar estas formas tememos cometer queísmo o dequeísmo, pero lo cierto es que, dependiendo de lo que se quiera expresar, las dos son correctas. La diferencia entre usar la preposición de o no, depende de si la proposición incluida (o subordinada) es adjetiva o sustantiva.

¿Qué es una proposición incluida? Son estructuras (grupos de palabras con sentido y capacidad de ser analizadas con las categorías de una oración) que quedan integradas en los elementos sintácticos de una oración principal (por eso se llaman incluidas) y por lo tanto no poseen la misma jerarquía, ya que están subordinadas a ella.
Vemos un par de ejemplos que nos ayudarán a detectar cuándo debemos usar la preposición:

El hecho de que hayas llegado tarde cambió su parecer.

Lo señalado funciona como un sustantivo, podría reemplazarse por “la tardanza”, la estructura exige el uso de la preposición.

El hecho que sucedió ayer impactó en la vida de esa familia.

En este otro caso, el texto resaltado funciona como un adjetivo, determina un hecho en particular. Por ejemplo, podría reemplazarse por “ocurrido”.

“Cover de humita”

¡Uhm, qué rica es la humita! Este plato tradicional cuyo ingrediente principal es el maíz, una planta gramínea originaria de América (introducida en Europa en el siglo XVII­), es natural de la región andina sudamericana y una comida típica en el norte de nuestro país. Su nombre viene del quechua jumint'a, y hasta aquí todo lo que quería decir sobre la humita.
En verdad hoy quiero poner la atención en cómo nos hablan desde los medios de comunicación, ya que es archiconocido el discurso de que nuestro idioma es muy rico en su vocabulario y que existen muchas palabras que se pueden utilizar para nombrar la misma cosa; sin embargo, es excesivo el uso de galicismos, anglicismos y hasta de palabras inventadas, sobre todo por los comunicadores de los medios masivos.
Esta pequeña nota es una excusa para reflexionar acerca de cómo utilizamos las palabras, y surge de haber escuchado decir a un cocinero “cover de humita” en un programa sobre cocina del la TV Pública, mientras intentaba enseñarnos a prepararla. Por supuesto no es un pecado del maestro tratar de explicar con sus palabras que lo que estaba haciendo era una de las tantas versiones que puede haber de esta comida. Pero el escuchar que alguien hacía esa rara mezcla —y no precisamente de ingredientes, sino de palabras— para nombrar un plato típico de nuestro país, utilizando lisa y llanamente una palabra del idioma inglés —además inapropiada—, me llevó a pensar acerca de lo innecesario que puede ser optar por palabras de otros idiomas cuando tenemos las propias para decir todo lo que queremos. Para entender esto, veamos las siguientes definiciones:

El nombre humita, según la RAE, designa “una comida criolla hecha con pasta de maíz o granos de choclo triturados, a la que se agrega una fritura preparada generalmente con cebolla, tomate y ají colorado molido. Se sirve en pequeños envoltorios de chala, en empanadas o a modo de pastel”. Y yo agrego que por estos lares, en la ciudad de Buenos Aires, esta pasta se prepara y se usa la mayoría de las veces para rellenar empanadas, nada muy diferente a lo dicho anteriormente. Pero si nos detenemos en la palabra cover, del idioma inglés, esta puede usarse como un verbo transitivo, que usualmente se podría traducir a nuestro idioma como cubrir. También puede ser un sustantivo, y en esta función tiene una gran cantidad de acepciones, pero la principal es que se usa para denominar una cubierta, tapa o funda. Y también, en la jerga musical, esta palabra designa una versión de una canción o composición que es vuelta a hacer por un intérprete distinto a su creador, es decir, una versión diferente a la original.

Llegamos al punto, y no es que quiera ser más papista que Francisco, pero pienso: ¿nos nos estamos perdiendo algo? Si alguien usa la palabra cover para señalar una versión distinta de un tema de los Beatles, por ejemplo, digamos que sería justo, ya que la misma palabra en inglés se usa para denominar esto mismo. Sin embargo, no sería necesario, ya que podría decirse que ese músico, banda u orquesta está haciendo otra “versión”. La globalización que hoy nos invade no debería implicar la pérdida de identidad en nuestro idioma, en nuestra forma de decir y de nombrar las cosas, por más que esto parezca una nimiedad.
Invito a quien tenga ganas a volcar su opinión, por lo que se aceptan y siempre se agradecen los comentarios constructivos y respetuosos.
¡Hasta la próxima!

Foto: http://tusrecetasya.com.ar/humita/

Preposiciones: con cuidado

Las preposiciones son palabras invariables y casi siempre átonas que se caracterizan por introducir un complemento, que en la tradición gramatical hispánica se denomina “término”.
Resaltamos los términos en las siguientes oraciones:

A  la buena de Dios.

Contra los enemigos.

En el inventario de las preposiciones se encuentra con. Esta preposición entre otras funciones introduce complementos de compañía, como por ejemplo: A veces iba al parque con él, que se distingue del sentido de colaboración o acción conjunta: Escribí esta historia con él.


En la imagen que vemos, podemos observar que el uso de la preposición de es incorrecto, ya que por una cuestión semántica en esta oportunidad el verbo exige el uso de la preposición con. Debería decir:

Marcha en solidaridad con Siria.


Vemos que la cuestión es puramente semántica, ya que no hubiera sido un error decir: La solidaridad de la gente asombró al mundo entero.