Este decálogo fue hallado en: gentedellibro.ning.com, me pareció gracioso y oportuno.
Los 10 mandamientos del corrector de estilo
1. No desearás ser el autor del texto.
2. No cambiarás el sentido del texto.
3. No corregirás lo que está bien.
4. No sustituirás palabras en vano.
5. No darás nada por supuesto.
6. No creerás que lo sabes todo.
7. Consultarás diccionarios y libros de referencia (y Google).
8. Dejarás en el texto marcas entendibles.
9. Elaborarás una hoja de estilo.
10. Consultarás cualquier duda con el editor.
Decir de la mejor manera lo que se quiere comunicar
Cuando el mal uso de una conjunción deviene en confusión
Viajando en taxi por la Ciudad de Buenos Aires cualquiera podría encontrarse con esta imagen:
La foto en cuestión ilustra unas “placas”, de uso obligatorio y que todos los taxistas deben exhibir en la parte trasera de sus asientos, que dan a conocer al usuario la reglamentación vigente. Quizá a simple vista solo se note un exagerado uso de mayúsculas sin mucho sentido, algunos errores ortotipográficos, como la ausencia del punto en los ordinales, pero más adelante se podrá ver que aquí hay más...
He descubierto que existen varias versiones de estas placas emitidas por los distintos gobiernos de turno, pero esta en particular captó rápidamente mi atención al descubrir que indica algo contradictorio. La frase que nos ocupa es la del punto 4.º, y da a entender que el conductor podría negarse a llevarnos más allá de los límites de la Capital pero que, además de negarse y dejarnos varados por ahí, podría… ¡cobrarnos el viaje!
Este tipo de errores se explican en gran medida por la ausencia de correctores en todos los ámbitos gubernamentales. Pero este es otro tema y otro debate. Lo cierto es que la ordenanza municipal de donde surge este fragmento, por supuesto, no dice lo que figura en este texto, el que terminó siendo una libre interpretación de quién lo transcribió.
Para aprender de este error, veamos algo muy breve acerca de la conjunción:
María Marta García Negroni dice: “La función general de la conjunción es la de conectar elementos sintagmáticos. Se reconocen dos tipos de conjunciones según la relación que se establece entre los miembros conectados: conjunciones de coordinación y conjunciones de subordinación”.
Aquí nos centraremos en las de coordinación y, dentro de este grupo, en dos de ellas: las copulativas y las disyuntivas.
Son palabras invariables desde el punto de vista morfológico, y sirven de nexo o enlace. Unen estructuras oracionales que relacionan elementos que tienen igual función sintáctica. Se caracterizan por tener una posición fija entre los miembros coordinados y por no poder acumularse. Dentro de este grupo encontramos:
1) Las conjunciones copulativas, que aportan un significado de adición o suma. Ellas son: y, e, ni.
La secretaria es amable y educada.
Se levantó y se fue a trabajar.
No es esto ni aquello.
La conjunción e se emplea en lugar de y cuando la siguiente palabra empieza por i- o por hi-.
Cecilia fue mamá e Inés está por serlo.
Fueron al desfile madre e hija.
Pero, no puede colocarse e ante una palabra que comience con el diptongo hie.
En la fiesta faltaron bebidas y hielo.
2) Las conjunciones disyuntivas establecen opciones entre las que hay que elegir, ellas son: o, u.
¿Sube o baja?
La conjunción u se utiliza en lugar de o ante las palabras que empiezan con o y ho.
¿Has recogido todo u olvidas algo?
¿Su abuelo está en la casa u hospitalizado?
Anteriormente decíamos que los nexos coordinantes no se pueden acumular, excepto cuando usamos a la vez y/o para plantear adición y disyunción porque la idea que se expresa así lo requiere (por supuesto, no es el caso de la placa de los taxistas). Sin embargo, su uso se encuentra restringido fundamentalmente al lenguaje administrativo o técnico.
El material queda a disposición del público para su consulta y/o compra.
Como se puede ver claramente, aquí la acumulación tiene una aplicación correcta, ya que indica que los clientes tienen la opción de consultar o comprar, o de realizar ambas cosas.
Fuente de consulta: García Negroni, M.; El arte de escribir bien en español; Santiago Arcos editor; Colección Instrumentos; Buenos Aires; 2006.
Primer Congreso internacional de correctores en lengua española
Se realizó el Primer Congreso internacional de correctores de textos en lengua española. El encuentro tuvo lugar en el ámbito de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires durante los días 14, 15 y 16 de septiembre de 2011. Fue organizado por Fundación Litterae / Casa del corrector (Argentina), Asociación Mexicana de Profesionales de la Edición - (AC) PEAC (México), UniCo - La Unión de Correctores (España) y la Asociación de Correctores de Textos del Perú - ASCOT (Perú). El principal objetivo de este congreso fue el de crear una alianza internacional de profesionales de la corrección en esta lengua, agrupados bajo el lema: "Unidos por el mismo idioma". Los organizadores firmaron el Acuerdo de Buenos Aires, como el broche final de este exitosa primera edición. También se fijó lugar y fecha aproximada del próximo congreso, que será en Guadalajara, México, en noviembre de 2012.
En el cierre, se emitió el siguiente comunicado:
“El corrector es un profesional de la edición y del lenguaje cuyo objetivo es que lector reciba con claridad y sin errores el mensaje del autor independientemente del soporte.
Los lectores debemos exigir textos legibles y sin errores, por lo que es necesario que todo texto sea sometido a un control de calidad previo a su difusión. Esta labor solo puede llevarla a cabo un profesional de la corrección, dado que se ha demostrado que este trabajo no lo puede desempeñar un programa de corrección”.
En la foto, de izquierda a derecha: Ana Lilia Arias, presidenta de (AC) PEAC; Jorge Luis Alvis, presidente de Correcta, Asociación colombiana de correctores; Sofía Rodríguez, presidenta de ASCOT; Antonio Martín, presidente de UniCo y la Dra. Alicia Zorrilla, presidenta de Fundación Litterae.
(Foto: Viviana D'Andrea)
La coma
La coma es el signo de puntuación de uso más arbitrario. Representa una pausa del lenguaje hablado en que no se suspende totalmente la voz, entre partes del discurso relacionadas no sólo ideológica, sino también gramaticalmente. Ahora bien: ni todas las pausas con que se modula el lenguaje hablado se trascriben en el escrito, ni todas las pausas que se representan con comas, obedeciendo a las reglas del uso de este signo, se hacen siempre en el lenguaje hablado. En este se hacen numerosas pausas cuyo objeto es subrayar o dar un tono a la palabra o expresión que precede, o bien dar un reposo a la voz después de una locución larga en sitios en que la colocación de una coma escrita constituiría falta de ortografía. […] En general, es de recomendar que, antes de sembrar de comas un periodo, se pruebe a leerlo sin alguna de las que primero se le ha ocurrido poner al escritor.
Del Diccionario de uso del español de María Moliner.
¡La hora referí! ... ¿O réferi?
réferi o referí. Adaptación gráfica de la voz inglesa "referee", que se usa con frecuencia en el español americano para designar a la persona que, en un encuentro deportivo, cuida de la aplicación del reglamento:
"Una apreciación del réferi le dio el punto decisivo" (Yucatán, México, 23/7/96).
"Este referí no nos dio un penal" (Clarín, Argentina, 28/2/97).
Ambas acentuaciones son válidas, con preferencia por la forma esdrújula réferi, salvo enla Argentina , donde es mayoritaria la forma aguda referí, más acorde con la pronunciación del étimo inglés. El plural es réferis y referís, respectivamente. Aunque, por su extensión en el español americano, se admite el uso del anglicismo adaptado, se recomienda usar con preferencia el equivalente español árbitro.
Fuente: http://www.ellitoral.com/
"Una apreciación del réferi le dio el punto decisivo" (Yucatán, México, 23/7/96).
"Este referí no nos dio un penal" (Clarín, Argentina, 28/2/97).
Ambas acentuaciones son válidas, con preferencia por la forma esdrújula réferi, salvo en
Fuente: http://www.ellitoral.com/
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