Decir de la mejor manera lo que se quiere comunicar



Todo lo contrario

Pasé por el súper del barrio y cuando iba a pagar, ahí, justo al ladito de la caja, aparecieron en mi campo visual las gloriosa barritas de semillas “Trébol”. Comencé a elegir entre la exquisita variedad de gustos que estas tienen pero, de repente, algo desvió mi mirada y me encontré con esto:


Me dije: ¿qué es lo que está mal? ¿No es obvio lo que está mal? ¿No detectan cierta contradicción en el texto? Pensemos que si la anemia es el “empobrecimiento de la sangre por disminución de su cantidad total…” (fuente: RAE), mejorar una afección de este tipo… ¿no es acaso contradictorio?
Decir en su lugar: “Contra la anemia”, creo que hubiera dejado más claro aún lo sanas y nutritivas que son estas barritas, además de riquísimas. Obvio que no les creo a los fabricantes cuando detallan entre sus beneficios que “mejora la anemia”, sino todo lo contrario, y te las recomiendo…

Conque – con que – con qué

Estas palabras, juntas o separadas, tienen diferente sentido de acuerdo a la función que cumplan. Veámoslo en tres ejemplos.

En el primer caso nos encontramos con una conjunción:

El cartel indica que manejes con precaución, conque mucho cuidado.

En esta oración “conque” cumple la función de una conjunción consecutiva, es un equivalente a decir “así que” o “por lo tanto”.

En el segundo caso, encontramos que las palabras separadas cumplen otra función:

Lo amenazó con <que no volvería más>.

Que” actúa como un pronombre subordinante y la preposición “con” introduce el término. Podríamos reemplazar la subordinada “que no volvería más” simplemente por “eso”.

En el último, es necesario agregar la tilde porque se trata de oraciones interrogativas.

¿Con qué me vas a agasajar?

Decime con qué te gustaría comer las milanesas.

Aquí, en ambos casos encontramos la preposición “con” y el pronombre interrogativo “qué” ―que va con tilde―, en el primer ejemplo como interrogación directa y en el segundo como indirecta.

Ponele un poco de carancafú

crancafú. Voz onomatopéyica que utilizaban los músicos afroargentinos para denotar que una página estética se hallaba bien lograda, que su ritmo era ágil y el más adecuado a su tempo. En tales casos se expresaba: “Esto tiene mucho carancafú”, como en la música afroestadounidense se diría: “Tiene mucho swing” y en la brasileña “mucha bossa”.

Nestor Ortíz Oderigo, “Sobre africanismos”, en el diario El mundo, 1957

En búsqueda del corrector hermafrodita

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra hermafrodita así:

hermafrodita. (Del fr. hermaphrodite).
1. adj. Que tiene los dos sexos.
2. adj. Dicho de una persona: Con tejido testicular y ovárico en sus gónadas, lo cual origina anomalías somáticas que le dan la apariencia de reunir ambos sexos (acepción usada también como sustantivo).

Mirando los clasificados del día encontramos la “perla” que ilustra este comentario. Según lo que dicta este aviso publicado en un conocido sitio web, una agencia busca un corrector y solicita en su aviso un requisito bastante inusual, dice literalmente: “Nos orientamos hacia una persona de ambos sexos”, lo cual se entiende como la búsqueda de una persona hermafrodita.
Estamos seguros de que no quisieron decir esto, sino algo como: nuestra búsqueda está orientada a personas de ambos sexos, donde se entiende que el pedido está orientado tanto a hombres como a mujeres.

Sobre el sustantivo común

Hoy, mientras veía una entrevista realizada a un famoso productor de comedias musicales, escuché que este mencionaba la palabra "adolescenta". Acto seguido comencé a reflexionar acerca de lo común (y tentador) que puede ser cambiar la desinencia a ciertos sustantivos invariables. Así podría decir "estudianta", "dentisto", o "testiga". Para aclarar esto un poco, vamos a señalar las particularidades de los sustantivos de género común y oposición mediante el artículo.

Podemos encontrar sustantivos comunes terminados en:

–ante y –ente: estudiante, comerciante, adolescente, paciente, etcétera

–ista: dentista, pianista, contratista, oficinista, protagonista, etcétera.
(Aclaramos que la RAE acepta la variante modista-modisto).

–iatra: foniatra, psiquiatra, etcétera.

La diferencia de género se establece mediante el determinante o el adjetivo que acompañe a este sustantivo invariable. Por ejemplo:

La o el dentista
El o la cineasta
El o la estudiante

Buen/buena dentista
Cineasta creativa/creativo
Estudiante desinteresado/desinteresada

También existen sustantivos comunes en cuanto al género que no tienen estas terminaciones. Entre ellos podemos mencionar:
criminal, cónyuge, intérprete, suicida, testigo, autodidacta... (Y sigue la lista; tarea para el hogar).